21.11.13

Santiago - Bahía

Hace dos años con Flavia comenzó un diálogo tecleado que con el tiempo dio paso a sobres de papel con letra verdadera y que hace unos días se transformó en un abrazo de piel. En un viaje a su ciudad descubrí los rincones que fotografía, vi y toqué los coloridos bordados que elabora pacientemente junto a otras mujeres.Caminé la calle frente al mar que la lleva sonriente cada viernes a imprimir sus inquietantes grabados y vi a través de su ventana, el paisaje y la luna que la acompañan. ¡Muchísimas gracias querida Flavia por todo lo que generosamente me permitiste ver!